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La Coctelera

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8 ago 09

me acariciaba la espalda de arriba a abajo

yo pensaba en otra cosa.

En el reflejo de sus manos pude

distinguir perfectamente mis escamas.

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duras penas

26 jul 09

Al fondo se escucha el zumbido de las motos y la voz nerviosa del locutor. Su respiración cansada de sudor. Ronquidos de la coca. El pelo me moja la espalda, menos mal, gotea. Mi corazón no es de nadie. A duras penas consigo quererme. A duras penas, pero lo consigo. fantasmas de humo escapan por la ventana lentos siento mis ojos dormir abiertos. los muertos en paz, pienso tanto en ello. cruzo las piernas. la luz de las persianas cerradas es de lo más bonito que hay. ahora tengo el humo dentro de la cabeza. El otro día, aquí mismo, encontré un caracol pequeño. lo dejé en la ventana. A veces sueño con insectos formados como con piezas de reloj. no quiero hacerle daño a nadie pero pienso en desaparecer. A veces cuando hablo contigo me siento personaje secundario de mi propia vida. Y no me gusta. Hay que nadar y guardar la ropa. hay que. Por eso, cuando despierte de la siesta me levantaré y haré lo propio. limpiaré mi casa y recogeré todas las migajas. compraré lámparas, arreglaré la ropa y cenaré. seguiré durmiendo tranquila después de irme.

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pour la route

20 jul 09

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las cosas

20 jul 09

Ciega el oro de la tierra.

las lejanías sueñan con la noche

García Lorca.

ya son un montón los días que he ido a trabajar clavando mi mandíbula en su espalda. Siempre tropiezo al subir a la moto, entonces el plástico se me pega al culo, se me levanta la falda porque no sé ir sin torcer los pies. Subimos las cuestas, el rio se ha secado, abro fuerte las piernas y después intento besarle el cuello, chocan los cascos, suda, el aire me mueve los rizos que son como alambres, muy largos, siempre me veo la boca en el retrovisor, sonrio, me tapa el viento la boca, le toco la barriga, luego hundo de nuevo la barbilla en su espalda, y sudo. Vemos botellas de cocacola tiradas, a un chaval camina por el arcén con los brazos en alto, un coche con un trueno rojo pintado en la puerta, vides, Al pasar el puente hay una alambrada llena de caracoles, el campo es como un niño rubio recien pelado, un niño mellado. Los camiones descansan en fila de a uno, todos parejos. Hay montones enormes de cemento. levantamos polvo al pasar por ahí. A veces, por la autovía, pasan camiones muy cerca nuestra y pienso que son aviones vestidos de blanco, siempre llevo falda. Y rebeca; hace fresco por la mañana.

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9 jul 09

el tigre se pregunta

por qué siempre se queda solo.

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bebed y alegraos si ahora todo cambió

6 jul 09

levantarse está siendo estos días una prueba para mis párpados. duermo mucho. que me quiero escapar supongo, tengo voces en la cabeza, me dicen cosas pero no las oigo. Brotes psicóticos. brotes con raices poco profundas. Y de tanto no querer ver nada, pierdo la perspectiva.

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Sigue haciendo calor. El cloro quema la piel más que el salitre. Mi amigo me estuvo tocando el cuello y la espalda, masaje, y trató de liberar puntos enégéticos. Sé que a veces le doy miedo solo con tocarme. me gustaría volver a ser pequeña y hacer agujeros en las paredes con las uñas. tratar de atravesar las paredes para conocer a mis vecinos. escribir notas con mercromina y tirarlas por la ventana. dejar miles de botellas con notas en miles de sitios. para encontrar hermanos. para no estar tan sola. Pero ya hace muchos años de todo aquello.

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Ellos tenían buenas intenciones, seguro, de pie en la barra, bebían copas sin hielo y hablaban. primero uno, luego ella, así durante un rato. y yo estaba bien. pero a veces, no sé, alguien dijo algo y creo que me cambió la cara. había estado casi callada todo el rato, sin dar demasiado la razón ni mojarme demasiado. pero empecé a hablar y las palabras me rebotaban en los oidos. y dentro algo tiraba de mi lengua hacia dentro y me mandaba callar pero yo reventaba y eso no tiene fácil salida, no sé, dentro de mi sentía que era mi padre quien hablaba o mi hermano o todo un dolor de cristales de cadenas de iras en labios quemados me salió, brotó como sangre, como alcohol quemado. después sentía parte de mi garganta fuera de la boca. bebí un trago largo. él, al principio creo que habia tratado de defenderse o decir algo. ella solo miraba, pienso. Cuando terminé de hablar se quedaron un rato largo callados. y no me miraban.

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La losa de Vortigen

4 jul 09

Nada sé de estos días tuyos

Se cebaron la soga y las espadas

en mi pueblo: yo las atraje.

Debo ciudades muertas, largas

territorios teñidos por el rojo aguacero

de la derrota, el nombre de otra tierra

a la patria.

Alegraos y bebed si todo ahora cambió

Yo, Vortigen, el rey

del final de Britania

nada sé de estos días.

P.e.B

Dueño de sí mismo y satisfecho vivirá aquél que puede decir día tras día: "He vivido; mañana puede el Padre cubrir el firmamento con una negra nube o con el resplandor del sol; no podrá, sin embargo, anular lo que es del pasado, ni transformará o volvera a deshacer lo que una vez nos trajo la hora fugaz.

Ovidio

Yo he tenido momentos de trance, eso que se llama también momentos de éxtasis, de creerte que estás en otro mundo, de palpar con tus sentidos la grandeza del más allá. Cosa grande esta. Después es como si te diera miedo o rabia. Después te quedas como prendido de hilos que se suspenden en algo que no conocemos, porque yo cuando canto no abro los ojos, porque para cantar tengo que soñar, tengo que no ver y cuando despierto del letargo si lo he hecho bien mi espíritu es como si hubiera estado en un lejano cautiverio. Después quedo libre de mi cautiverio, al haber dado rienda suelta a mis íntimas satisfacciones.

Antonio de Mairena.

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le flaneur

23 jun 09

La tierra

bajo mis pies

no es más que un inmenso

periódico desplegado

A veces pasa una fotografía,

es una curiosidad cualquiera

y de las flores surge uniformemente

el perfume

el buen perfume

de la tinta de escribir

André Bretón.

El que cree en el hielo

acabará mojándose hasta el pelo

porque nada es eterno

ni siquiera el invierno.

papel encontrado en bolsillo vaqueros. no sé quien lo ha escrito.

La verdad es que van como pájaros envejecidos y oscuros,

con las pechugas palpitantes de haber volado mucho

en un trozo de cielo muy pequeño.

Nada, Carmén Laforet.

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