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La Coctelera

horno abierto

18 may 09

 

 

mas somos, ignoro el porqué, dobles en nuestro interior, lo que hace que no creamos aquello que creemos y que no podamos liberarnos de aquello que condenamos.

Michel de Montaigne, ensayos.
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Cuando corro, lo que persigo parece que se mueve. lo veo delante, inclinarse. el autobus. se me desarma el cuerpo, se me desmonta el pecho, aguanto la respiración y contengo el estómago, intento ser una sola cosa, corro, ser una cosa que golpea el suelo y respira, soy todo sien, todo pulmón y cadera, sudo y es calor frente a gota de lluvia que araña, el autobus empieza a moverse, aprieto, arranco algo hacia afuera y vuelo. golpeo con la palma abierta el lomo y se para. subo. jadeo. ahora empiezo a temblar. tiro las cosas al lado.  todo está bien.

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Yo amo a aquellos que no saben vivir más que para desaparecer, porque ésos son los que pasan al otro lado.

Nietzsche.
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Sabes, a veces me imagino que mi cabeza está llena de columnas y arcos. si, que mi mente es una habitación con el techo muy alto. A veces cierro los ojos y puedo volar dentro de ella. Cierro los ojos y los acerco al cielo para que entre la luz y el aire pueda correr tranquilo entre las paredes. en serio.

 

4 comentarios

4 comentarios

  1. 19 may 2009 | 01:56 AM # toni dice:

    te leo siempre. entro cada día. y no te lo digo luego.en serio. me lo aprendo de memoria, la última entrada que haya, si entro, lo leo. en serio. y me encanta.

  2. 19 may 2009 | 01:58 AM # toni dice:

    y sigo pensando que son peces. Salvan.

  3. 19 may 2009 | 02:00 AM # toni dice:

    Cayó una hoja

    y dos

    y tres.

    Por la luna nadaba un pez.
    El agua duerme una hora
    y el mar blanco duerme cien.
    La dama
    estaba muerta en la rama.

  4. 19 may 2009 | 02:07 AM # toni dice:

    " Como un desván del cerebro, una especie de recinto lleno de trastos borrosos separado de las antesalas más limpias y ordenadas de la mente por una cortina que sólo se recorre de vez en cuando.
    (...)
    ¡Oh, lo comprendí todo; comprendí a Pablo, comprendí a Mozart, oí en alguna parte detrás de mí a su risa terrible; sabía que estaban en mi bolsillo todas las cien mil figuras del juego de la vida: aniquilado, barruntaba su significación; tenía el propósito de empezar otra vez el juego, de gustar sus tormentos otra vez, de estremecerme de nuevo y recorrer una y muchas veces más el infierno de mi interior. "

    C.MARTÏN GAITE, el cuarto de atras

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