por timidez
27 may 09Al quedarme sólo (¡Qué extraño es también esto!) no pensé enseguida en la salud de mi padre, sino que conmovido y -puedo asegurarlo - con todo el respeto filial deploré que una inteligencia como la suya, que tendía hacia las más altas metas, no hubiese encontrado una cultura mejor. Hoy que escribo, cerca ya de la edad avanzada de mi padre, sé con certeza que un hombre puede tener la sensación de poseer una altísima inteligencia que no da otros síntomas de su existencia fuera de esa misma fuerte sensación. Esto es: Se respira profundamente y se acepta y se admira toda la naturaleza tal como es y tal como, inmutable, se nos ofrece; con eso se manifiesta la misma inteligencia que exige toda la Creación. Estoy seguro de que en el último instante lúcido de su vida, la sensación de inteligencia que experimentó mi padre fue originada por una imprevisa inspiración religiosa, tanto es así que me habló de ello porque yo le conté que había estado discutiendo sobre los orígenes del Cristianismo. Ahora, sin embargo, sé que esta sensación era, además, el primer síntoma de un edema cerebral.

La conciencia de Zeno. Italo Svevo.