las cosas
20 jul 09Ciega el oro de la tierra.
las lejanías sueñan con la noche
García Lorca.
ya son un montón los días que he ido a trabajar clavando mi mandíbula en su espalda. Siempre tropiezo al subir a la moto, entonces el plástico se me pega al culo, se me levanta la falda porque no sé ir sin torcer los pies. Subimos las cuestas, el rio se ha secado, abro fuerte las piernas y después intento besarle el cuello, chocan los cascos, suda, el aire me mueve los rizos que son como alambres, muy largos, siempre me veo la boca en el retrovisor, sonrio, me tapa el viento la boca, le toco la barriga, luego hundo de nuevo la barbilla en su espalda, y sudo. Vemos botellas de cocacola tiradas, a un chaval camina por el arcén con los brazos en alto, un coche con un trueno rojo pintado en la puerta, vides, Al pasar el puente hay una alambrada llena de caracoles, el campo es como un niño rubio recien pelado, un niño mellado. Los camiones descansan en fila de a uno, todos parejos. Hay montones enormes de cemento. levantamos polvo al pasar por ahí. A veces, por la autovía, pasan camiones muy cerca nuestra y pienso que son aviones vestidos de blanco, siempre llevo falda. Y rebeca; hace fresco por la mañana.